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Crónicas Independientes
¿Cómo se sobrevive fuera de casa? Cuatro chicas perdidas en Bilbao.

04/11/2007 GMT 1

Confusión

cronicasindependientes @ 16:15

Piso 2

A veces creo que pensar tanto las cosas, sean lo que sean no llevan a ninguna parte, quiero decir... ¿Qué quiero decir? No lo sé, en serio, hoy estoy confusa.
Siento como si las cosas que tengo que hacer las hago porque debo hacerlo, me dejo guiar por la corriente que me arrastra pero hay veces que me lleva tan rápido que no puedo pararla y siento como si me ahogase. Sé que lo que escribo también es confuso. No puedo poner en orden mis ideas.
Supongo que en parte también es porque en ocasiones me siento en medio de nada, mi cuadrilla de toda la vida, mi cuadrilla de Bilbo y mis nuevos amigos de clase. A veces no se donde encajar, es una sensación rara y a pesar de que en cada momento esté agusto donde estoy, cuando estoy sola, tanto en mi casa de Donosti como en la de Bilbo me siento perdida.
Hay veces que estoy en Donosti y tengo tantas ganas de quedarme con mis amigas de aquí que daría lo que fuera por no tener que volver a Bilbo, en otra ocasiones, estoy tan feliz y a "mi bola" en Bilbo haciendo lo que quiero y desfasando con mis amigos que prefiero no volver a Donosti, la gente pensará que eso está bien, encontrarte tan agusto en los dos sitios, pero nada es lo que parece.
Nunca quiero perderme nada, de hecho antes de irme a la uni procuraba tanto estar tanto con mis amigas que anteponía mis propios intereses por estar con ellas, pero después de un año en Bilbo ya no me importa tanto pero a la vez me sigue ocurriendo lo mismo, pero ahora es peor, me pasa en las dos partes.
Tras leer lo que escrito puede que haya dado a entender que soy muy dependiente de mis cuadrillas, pero tampoco es así.
De hecho me considero una persona independiente y a pesar de que nunca he dependido de nadie en concreto, una de las cosas que más temor me da en esta vida es la soledad.
Muchas de las ideas que me rondan la cabeza no son más que un ápice de cada cosa que me dice una persona con la que tengo una conversación profunda; lo que me lleva también a plantearmelo a mí y a veces, solo a veces, no puedo evitar que esa inquietud me afecte de una manera u otra.
Supongo que con esto que he escrito digo mucho de mí pero a la vez tampoco lo hago.
Prefiero dejarlo aquí, supongo que es parte de la vida y de la edad tener dudas y estar confusa.
Hay una frase de una canción de La Fuga con la que me siento muy identificada en un día como hoy
“Los domingos me suelo jurar que cambiaré de vida…”
Espero que cambie.

03/11/2007 GMT 1

Dr. Jekyll y Mr. Hide

cronicasindependientes @ 20:05

Piso 1

Hoy estoy melancólica. Qué asco. ¿Y por qué no? es una de mis frases favoritas, de hecho, la pongo continuamente en el nick del msn. Estoy en casa. Sola. Aburrida. Sin nada que hacer (sin contar los trabajos de clase, claro). Me han dado día libre en el curro, como es puente la peña se ha ido a ver a sus muertos al pueblo. No sé qué hacer en mi día libre. He ido a comer con mi mejor amiga. No sabíamos de qué hablar. Vidas distintas. Alejadas. Ya no tenemos nada en común. Bueno sí: los últimos cotilleos de la peña superguay del pueblo, de los que yo no tengo ni zorra. No me entero de nada. Ni ganas. Terminamos de comer y ¿qué quiere hacer? Ir de compras. Paso. Fui ayer. ¿Qué hago? Voy a echar un café al bar donde curro. Sí, lo sé. No tengo vida social. Sé que me voy a repetir pero, que asco.
Un rayo de esperanza. No es que no tenga vida social. Es que mis relaciones han cambiado. No tengo nada en común con mi cuadrilla del insti, pero me llevo genial con los del curro. Puedo contar con ellos para lo que sea. No lo paso bien cuando salgo con mis amigas de fiesta, pero con los de clase lo paso bomba. No estoy día a día con los de mi sangre, con mi familia, pero ahora tengo dos. He llegado a una conclusión: es mi culpa. No ha cambiado todo el mundo. He cambiado yo. Y ¡qué coño! Me gusta el cambio. Estoy mejor que nunca. Me siento bien. Por fin soy yo misma. Sin tener que cumplir con el rol que me adjudicaron cuando tenía 9 años. Libre. Confiada. Segura de mí misma. De mis capacidades. De mi inteligencia. De mi personalidad. De no estar ni por encima ni por debajo de nadie. De ser autosuficiente. De no depender de los demás. Aunque a veces los necesite (al fin y al cabo, soy humana). Orgullosa, incluso, de mi aspecto físico. De mis logros diarios. De mi capacidad de trabajo (desconocida hasta ahora para mí). De mi madurez. ¡Joder! ¡Ya soy mayor! ¡Y no me había dado cuenta! Soy una mujer (y no, no me acaba de bajar la regla). Asusta. Hacerse mayor tan de repente. Pero sé que me saldrá mejor que a algunos. O al menos antes. Circunstancias de la vida. No todos lo tenemos todo al alcance de la mano. Algunos tenemos que trabajar más para llegar a la altura de otros a los que no les supone ningún esfuerzo (de cualquier tipo). Sé que saldrá bien. Sea por un camino o por otro. Acabe donde acabe. ¿Soñadora? Tal vez. Prefiero pensar que soy optimista.

[Después de leer todo esto, me he dado cuenta de que es una ida de olla, pero mis idas de olla suelen tener razón, mi yo impulsivo manda sobre mi yo racional, así que supongo que eso es lo que pienso en realidad, y me dado cuenta de que...ME GUSTA]

**Así que ahí queda eso**

02/11/2007 GMT 1

Repitiendo experiencia

cronicasindependientes @ 13:12

Piso 2

Ya ha pasado un año.
Quien me iba a decir que la aventura que empezaba el año pasado acabaría así de bien.
Para hacer todo más comprensible diré que ya hace un año que vine a vivir a Bilbao, siempre me habían dicho que a la residencia a la que iba era la mejor, que había muy buen rollo, que haría grandes amigos, pero eso nunca lo sabes hasta que lo vives en tus propias carnes.Tuve suerte.
El año pasado, un lunes cualquiera, decidimos ir a Gernika, uno de mis "nuevos" amigos había estado dando el coñazo con que teníamos que ir porque era de las mejores "jaias" de Bizkaia, no le hicimos caso. Pero ese lunes por la mañana nos levantamos con otro chip y decidimos ir.
Fuimos bastantes amigos pero al final solo nos quedamos cuatro, con esas cuatro personas a partir de ése día hicimos una amistad tan grande que todavía sigue y espero que siga durante mucho tiempo.
Tras esa "jaia" hablamos tanto de esa farra que todos los demás amigos querían volver este año.
Al final unos cuantos se rajaron pero la gran mayoría decidimos ir, pensamos en ir sólo a la tarde, porque sino tendríamos que quedarnos hasta muy tarde, pero una vez más una cosa llevó a la otra y nos quedamos hasta la mañana.
Podría pasarme horas escribiendo sobre todo lo que hicimos pero como hay cosas que es mejor no contar lo dejo ahí.
Una vez más volvimos a echar de las mejores farras del año, estoy segura de que el año que viene volveremos.
Acabe llegando a casa a las diez de la mañana con un amigo, llena de barro, con una cara de demacre de impresión y con un flemón que parecía tener vida propia.
Pero he cambiado y la nueva María este año va a clase así que tras dormir una hora, fui a clase.
Me alegro de haber repetido experiencia aunque las cosas hayan cambiado tanto, se que habrá algunas que nunca cambiarán

31/10/2007 GMT 1

Un día en "familia"

cronicasindependientes @ 12:58

Piso 3

Tras la última trifulca que tuvimos en casa, ahora parece que vivimos en un cuento de hadas. El sábado por la mañana nos fuimos todos a nuestras respectivas casas, pero quedamos para pasar juntos el domingo. Nuestro plan era hacer una parrillada en el monte pero viendo el tiempo decidimos hacer una suculenta comida en casa.
El domingo por la mañana llegamos uno a uno nuestro piso, de resaca y después de habernos chupado alguna que otra hora de autobús. Como si de una reunión familiar se tratara, nos vestimos con nuestras mejores galas (es decir nada de comer con el pijama potroso de ositos, ni con todo el rimel corrido del día anterior). Pusimos la mesa en el salón y hasta nos permitimos el lujo de comprar alguna bandeja de langostinos (marca Eroski por supuesto).
La comida nos sirvió para saber mas de nosotros, al fin y al cabo solo Cris y yo nos conocíamos de antes. Llevo dos meses viviendo con Jorge y Sandra y ¡no sé nada de ellos!. Si tuviera que definirlos antes de la comida, hubiera dicho que Jorge es el típico niño guapo, un poco machista y que pasa de todo; y que Sandra es una empollona sin vida social. Ahora creo que el“ señorito” tiene algo más en la cabeza aparte de tias buenas y sus borracheras; y Sandra, aunque es difícil que suelte los libros, tiene algo mas en su vida (creemos que es un tal Ander, pero ella ni confirma ni desmiente).
La sobremesa se alargó hasta bien entrada la tarde, nos trasladamos al sofá para jugar al Trivial, creo que está claro quien ganó, es lo que tiene competir contra una empollona (desde el cariño por supuesto).
Parece que empezamos a ser algo más que compañeros de piso y nuestras conversaciones abarcan más que un simple “hola” o poststs en la nevera. Esperemos que esta armonía que habita en nuestro piso siga así durante mucho tiempo.

30/10/2007 GMT 1

Oda al libertinaje

cronicasindependientes @ 21:56

Piso 1

No tengo novio. Ni coche. Ni trabajo fijo.
Pero tengo un piso en un barrio pijo.
Y en él meto desde mis padres
hasta a alguien que quiera hacerme un hijo...
alguien a quien hacerle un buen trabajito
-fijo, fijo-.

No tengo ni perro,ni gato...
ni siquiera tengo un contrato.
Pero tengo un piso en el que poder ir contra tó´
lo estipulado.
Donde traerme a algún chico con quien hacer el perrito,
aullar como gatos
y que me haga por unas horas de papá pato:
que me anide encima;
que me anide debajo;
que me arranque las penas de cuajo
y me haga feliz durante un rato;
que me haga perder esta carita de no haber roto nunca un plato.
Esto es: un sitio donde poder traer a un chato
al que le quede poco de beato.

No tengo una talla 36, ni una 38; tampoco una 44.
Pero tengo un piso donde en braguitas
para mis ligues, tengo una 34.
No tengo ni intenciones de calentar,
ni de que con mis historias acabes harto.
Sólo trato de contar que
en el cuarto de mi piso jarto
de lo políticamente correcto
yo me parto.

Visitas mil

cronicasindependientes @ 13:35

Piso 1

Lo malo de vivir en la independencia es que las visitas se presentan sin avisar. Tu casa se vuelve en un piso de acogida donde se le da cabida a todo tipo de gente y especímenes. Y esta situación se ve acentuada si el lugar donde habitas está lejos de tu pueblo natal.
De repente todo el mundo quiere conocer Bilbao y sus jueves universitarios. Primero fueron los valencianos, posteriormente el Marqués, y ahora le tocaba el turno al hermano de Lorea.

El plan era que hacia las 7:30 am. del viernes vinieran él y su colega Guido a dormir la mona. Pero a las 6:10 am. una llamada nos despierta anunciando que vienen con dos chicas más. ¿Qué hacemos?¿Dónde nos metemos? Sitio hay, pero lo que no tenemos son camas. Acomodamos a las dos chicas en nuestros aposentos; el argentino se queda seco en el sofá en cero coma. Y Raúl (el hermano de Lore) acaba degustando las dulces mieles de la alfombra de nuestra habitación. Pero...¿y nosotras? Aprovechamos que Oihana sigue de juerga para hacernos con su cama, puesto que para cuando ésta vuelva, Lore ya se habrá levantado para ir a clase.
Hora y media más tarde, una borracha conpelos de loca entra en la habitación, se quita la ropa y se mete en la cama al son de unas risas etílicas y comentarios sin sentido.
Al día siguiente como agradecimiento a las molestias, nos llevaron de vuelta a Donosti, evitando los gastos que hubieran supuesto los buses. Así, una aprende lo importante que es ser una buena anfitriona y que, como bien dice el refrán, no hay mal que por bien no venga.

Drugs

cronicasindependientes @ 13:28

Piso 1

He tenido un fin de semana fantástico. Difícil de superar. Después de la aventurilla de la grúa, me cambiaron el horario de trabajo, ya que no llegaba, resultado: tres cierres, en tres días (trabajo en un bar). Si eso no fuera suficientemente cruel, me ha tocado vivir las situaciones más surrealistas. Y juro, que tanto esto que voy a comentar, como lo del coche, son hechos puramente verídicos, sin una pizca de exageración o manipulación, como en posts anteriores.

Sábado, 10:00 pm. Me toca trabajar sola, en la barra de atrás del bar, para dar bocadillos. Hasta ahí todo bien, lo malo de estar sola es que te aburres más de lo normal (este no fue mi caso).
1.Aparece un ex compañero de clase, de bachillerato, nos saludamos, "¿Todo bien? Sí, tía, todo bien."
2.Asoman la cabeza por ahí una cuadrilla de "zuriteros" habituales. Chic@s jóvenes, simpáticos, los "ochocientoszuritos" les llamamos (en privado) mis compañeros y yo. Lo malo es que están más "cocidos" de lo habitual.
3.Se acercan a pedir 3 extranjeros, (2 ingleses y un 1 alemán, me dijeron posteriormente), rozando la cuarentena, que estaban en la barra delantera, pero que decidieron mudarse atrás.

Empiezo a hablar con los "guiris", me cuentan que dos de ellos son profesores de sus respectivas lenguas, y que el tercero, londinense, está de visita. Me preguntan por un bar irlandés, les digo donde hay uno, como buenamente puedo, en mi chapurreo de inglés. Me entienden. Sigo a lo mío, sirvo los ochocientos zuritos, hablo con Juan (mi ex-compañero de clase). En esto, que el inglés de barba blanca me dice que me acerque. Voy. "¿Cómo se dice drogas en inglés?" me pregunta, en su idioma. Le miro, flipada. Me río. Me repite la pregunta. "Drogas" le digo. Me sigo riendo. "¡Ah! Es parecido...drugs-drogas..." me dice, riendo. Yo sigo a lo mío. Me dice que vuelva. "¿Y tú tienes?" me pregunta. ¿Tengo cara de yonqui?. Que fuerte...Le digo que no, y me pregunta a ver dónde puede conseguir, le señalo el otro lado de la barra, a mi amigo Juan y me dice "Ok, ok".

Al rato me encuentro con un panorama increíble:
Los 3 ingleses, después de fumar unas caladas de "maría", todo morados preguntando quién les puede dar "coca". Los 3 jóvenes que les han dado de fumar riéndose de ellos, y los ingleses, a su vez, riéndose de todo. Los "ochomilzuritos", cocidillos ellos, intentando vacilarme, mientras yo les vacilo a ellos. Un poco más al fondo, sentada en una mesa, cenando, se levanta una chica que tiene un chicle pegado en el culo. Los "ochomilzuritos" se ríen de ella, es su amiga, pero les da igual. Todo esto a ritmo de pachanga, sirviendo más bocadillos, con mi encargada sentada enfrente, cenando. Sirviendo kalimotxos a Juan y sus amigos "Que nos invitan los guiris" me dice Juan, riendo.

Me volví loca en un rato, nadie me dejaba en paz, todo el mundo hablaba, bebía, fumaba, reía...y lo malo era que yo estaba encerrada y en una barra y no podía participar...¡qué rabia!

Al final todo pasó...se fueron a su casa, o a otro bar...lo malo es que a mi se me quedaron ganas de fiesta, y cuando salí del bar en vez de irme a casa, como debía, me fui "a echar un trago" que se tradujo en llegar a casa a las nueve y media de la mañana..."superdesfase"...y al día siguiente tocaba currar, again...

Iba a concluir diciendo que "nunca mais", pero mentiría, así que...aquí lo dejo...

Be legal, my friend

cronicasindependientes @ 12:53

Piso 1

Viernes, 16:00 pm.
Bajo de mi piso a buscar mi coche para ir a mi pueblo a trabajar. La noche anterior estuve de fiesta, me tuvo que llevar Neus porque perdí el último metro, por lo que el coche, lo aparcó ella, lógicamente. En la aventurilla para llevarme al centro de Bilbao parece que se perdieron un poquito, y que entraron en la autopista, en pijama, sin dinero...pero esa historia creo que ya os la han contado, ¿no? Bueno el resultado de todo esto que os cuento, es que antes de irme a mi pueblo debía pasar por el peaje de Artxanda para pagar la deuda que me habían dejado, lo que suponía tener que pagar el peaje adeudado y el nuevo, por pasar por allí. Y mi posterior pérdida por el centro de Bilbo, y el tiempo que lleva salir de ahí.
En fin, que bajo a por mi coche, y el coche no está. Llamo a Neus. Llamo a Ane. No responden. Vuelvo a llamar. Empiezo a mosquearme. Pienso que no tiene ni puta gracia joder, que me tengo que ir a currar. Vuelvo a llamar. Ane me coge:
-¿Dónde coño aparcastéis mi coche?- le pregunto.
-Donde lo tenías tú, tía-responde.
-Pues no está-.
-¡No jodas!Pues no sé, igual lo aparcamos en otro lado...-me dice ella preocupada ya...
-Llevo un buen rato dando vueltas por el barrio y no está. ¿Dónde está mi coche?-pregunto, empezando a ponerme histérica.
-No sé tía pregúntale a Neus, o sino...igual se lo ha llevado la grúa llama al 11888-.

Total que llamo al número ese. ¿Y qué pregunto? Pues lo único que se me ocurren en ese crítico momento son "grúa" y "Bilbao". El operador, me entiende de milagro, "¿El depósito municipal dices?", y yo "sí, sí eso...eso". Me da el número. LLamo. Me dicen que vivo en Leioa, que tengo que llamar a Leioa. Lógico, ¿verdad? Pues yo estaba tan histérica pensando en mi coche despiezado que ni para eso llegaba mi mente. Le pido que me facilite el número. Me lo da. LLamo. Sale el contestador: hoy no trabajamos. Genial. Por suerte, no cuelgo, y al final de la grabación dan otro número. Vuelvo a llamar. Pregunto por mi coche, le digo marca y matrícula. Que no lo tienen dice. Suspiro. Me dice que espere. Espero. Me pregunta el color. Le digo que es gris . Vuelve a negar que esté allí. Suspiro por octava vez. Me vuelve a pedir que espere. Yo más que esperar me desespero. "El coche...¿qué tono de gris es?" pregunta la voz al otro lado del teléfono. Le digo que gris oscuro. "¡Ah!Entonces sí que está aquí" me confirma el señor municipal. Increíble, ¿verdad? Han encontrado mi coche, después de haberles dado la marca, y la matrícula, por el tono...yo muchas veces me asombro de que los municipales se conformen con sus humildes trabajos y no entren a formar parte de los cuerpos de élite del ejército español.
En fin, que al final localizo mi coche.
-¿Qué hago?-le pregunto al supermunicipal-¿puedo ir a buscarlo o qué?
-Sí, sí- contesta super simpático- pásate cuando quieras, pagas el importe de la grúa y te lo llevas.
-Vale, ahora mismo voy- contesto.
Ese "ahora mismo", significa ir andando desde los "Pinos", Romo, Las Arenas, más o menos, hasta el ayuntamiento de Leioa. Llamar al trabajo medio llorando porque no encontraba mi coche y no llegaba a trabajar, e ir al banco (como no sabía cuánto iba a ser la multa...) y sacar cuatrocientos euros de golpe, por si acaso.
Total, que llego al ayuntamiento sofocada, sin aire en mis torturados pulmones, sin resaca ya, del susto, y le digo al municipal:
-Hola, vengo a por mi coche-.
El tipo se ríe, me pregunta que qué me pasa, le digo desde dónde vengo andando, y tiene los "cojones" de decirme "Bah...andar un poco no te va a venir mal". No, si encima de cobrarme 80 eurazos ¡tiene la cara de llamarme gorda!¡Será cabrón! Le pago, le firmo, y le digo adiós. Voy corriendo (claro, como no me viene mal andar...) a por mi coche. "¡Uff! Menos mal-pienso- ya creía que te había perdido". Entro, cojo la otra "factura-regalo", (la del peaje) voy allí, me cobran, las 2 veces, por supuesto(ahora, eso sí, eran simpatiquísimos), me pierdo otro ratito por Bilbao, salgo...y caminito para casita. A trabajar, no os creais que me relajé mucho...

Moraleja: "Be legal my friend"

Érase una vez un favor que se convirtió en marrón

cronicasindependientes @ 01:15

Piso 1

Partiendo de la base de que todas somos super adultas y, por supuesto, responsables; vivir fuera de casa no debería suponer un problema. Cuántas veces había soñado con perder de vista a mis padres, dejar de tener que dar explicaciones, poner y quitarme yo las restricciones... Ya, muy bonito todo hasta que llegan los marrones. Y la noche del jueves fue una de las que pasará a la historia...
1º marrón:Oihana llama por teléfono.
Ha perdido el metro y pide que Neusenger la acerque al centro en su coche. Neusenger tiene miedo de perderse a la vuelta. Ahí es donde entro yo. En pijama, me dispongo a hacer mi gran obra de caridad.
La llegada fue perfecta: ni una sola equivocación. En 15 minutos en Abando. Tras despedirnos de Oihana, Neusenger y yo nos disponemos a desandar lo andado. Tomamos la rotonda de la plaza y...
2º marrón: No se puede llegar a Moyua.
Nos vemos obligadas a girar a la izquierda. Comienza la gran odisea. Neusenger y yo nos juramos y nos perjuramos que sabemos dónde estamos, como si por más prometerlo fuera más cierto. Y obviamente, no lo era. Llegamos a una especie de puentecillo situado sobre railes. La mando hacia la derecha y nos metemos en dirección contraria. Al encontrarnos de frente con otro vehículo muy chillón Neusenger redirecciona el coche y...
3º marrón: Llegamos a San Francisco.
Ese ambiente tan dicharachero y la residencia de la UPV nos hace dernos cuenta de que hemos llegado al mejor barrio de la ciudad. Sin haberlo pisado nunca, sabídas estabamos de la fama del lugar asique nos dispusimos a dejarlo atrás en el menor tiempo posible. Putas y camellos nos vigilaban atentos a próximos clientes. La sensación de que cada vez se acercaban más hizo que la angustia se apoderara de nosotras y, como consecuencia, del coche. Yo buscaba el bloqueo interno de las puertas, mientras Neusenger intentaba arrancar el coche que continuamente se calaba. Cuando por fin lo puso en marcha, salimos pitando de allí. El puentecillo, Abando, una rotonda... Y sin saber cómo, llegamos a lo viejo.
De allí a Deusto, pan comido. Finalmente, vimos un cartel que marcaba las Arenas.
4º marrón: Cruzamos el túnel de Artxanda.
Cuando vimos el cartel con la dirección de nuestro amado piso, nos creímos salvadas hasta que llegamos al peaje en el que quedamos completamente atrapadas. En pijama, sin cartera, sin móvil... El empleado de la cabina no se creía que no llevaramos dinero, por lo que nos hizo aparcar a un lado de la calzada. Tras hacernos esperar 20 minnutos, nos pidió los papeles del seguro del coche, los datos de Neusenger, y nos dió una receta que dejamos a Oihana de regalo en el salpicadero (por las molestias).
Por fin, aparcamos y llegamos a casa. Al día siguiente marcho a mi Donosti natal y hacia las 4.30 p.m.... ¡RING, RING!
5º marrón: Noches alegres... ¿dónde está mi coche?
Como esa indigerible película yanqui de "humor", una voz resacosa y malhumorada preguntaba a gritos donde habíamos dejado el vehículo, puesto que el lugar fijado se encontraba vacío. Se lo habían llevado los munipas...
Vivir independientemente hace que te des cuenta de que las leyes de Murphy no son casualidad: la tostada caerá del lado de la mantequilla siempre; y si las cosas pueden ir a peor, lo harán...

27/10/2007 GMT 1

El experimento de la semana

cronicasindependientes @ 15:07

Piso número 3

Como ya os he contado en posts anteriores, vivo con una panda de vagos. Mi paciencia tiene un límite pero he decidido que no sirve de nada gritar o enfadarse, les voy a pagar con la misma moneda.
Durante toda la semana he hecho un experimento: si ellos son unos guarros, yo más. Y así ha sido. Aparte de no recoger la “mierda” que dejan en sitios comunes yo he ensuciado más.
Durante los tres primeros días dejé mi ropa tirada en el baño cada vez que me duchaba. Tres pantalones, tres camisetas,... en fin toda mi ropa de tres días en un baño de 2 metros cuadrados. N adie se quejó ni lo recogió. Era como si no lo hubieran visto.
Viendo que mi plan no funcionaba, pasé a la fase dos. Baje al contenedor de basura, cogí cáscaras de plátanos y las “caquitas” del perro de la vecina que por cierto es enorme. Una vez recogido el material, me dispuse a distribuirlo por la casa. Tras unas horas ahí, cuando volví de la uni me encontré un papel de periódico ¡cubriendo la mierda del perro!. ¿con qué clase de animales me he ido yo a vivir?
Por lo que parecía, lo de la limpieza no iba a funcionar. Pase a la tercera y ultima fase de mi plan. Les toque la fibra sensible: la comida, así seguro que espabilan.
El jueves llegue a casa y por supuesto no estaba la cena hecha, me pregunto yo ¿cómo van a cocinar si la nevera está vacía?. Bajé al súper , compre huevos, patatas y cebolla para hacer una tortilla. Cuando estaba acabando de hacerla, como animales al oler la carne, vinieron babeando dispuestos a cenar. “Lo llevan claro”, pensé. ¡Qué cara de idiotas tenían al decirles que no comían!. Aparte de vagos, tontos. “¿Habéis hecho la compra? No. ¿Habéis cocinado? No. ¿Habéis recogido, limpiado... habéis hecho algo? No. Pues entonces si no hacéis nada no esperéis que lo haga yo y encima os dé de comer”. La evolución de sus caretos era digna de grabarla. Me dieron un poco de pena, pero mi orgullo por delante de todo, no iban a comer ni el mas pequeño de los trocitos de MI tortilla. Acabe empachadísima y al día siguiente no me pude ir para Vitoria. Pero ninguno se fue a sus respectivas casas. Mientras yo estaba en la cama, ellos se pasaron el día limpiando, recogiendo y finalmente acabamos pasando la noche del viernes en nuestra casa viendo una peli los cuatro.

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