Entre broncas y cotilleos
Piso 3
Como ya os he contado anteriormente, mi vecina, la del piso de arriba, no es muy cívica que se diga. Si pienso esto es porque tengo razones, entre cosas que me han pasado con ella o cosas que me han contado.
Esta vez no ha sido la tele, sino unas humedades. El techo de mi cuarto de baño empieza a parecerse misteriosamente a la casa de las “caras de Belmez”. Según el fontanero no es culpa nuestra sino que las humedades vienen del piso de arriba. Ante tal panorama, éste sube arriba para poder ver el baño de la vecina. Rozando la locura, señora en cuestión grita que ella no utiliza ese cuarto de baño. Y ahora digo yo, son cuatro hijos más el matrimonio, ¿me está contando que solo usan un baño para seis personas?, además ¿qué me está contando? Si cada vez que estoy en casa oigo como si el Ebro corriera por mis tuberías.
Esto es indignante. Justo cuando bajo a mi casa me encuentro con Mari Tere (la viejita de enfrente) que iba cargada con la compra, le ayudo a guardarla y le cuanto lo ocurrido. Cómo no, quería ver “nuestros nuevos amigos de la pared”. A buena hora le dije que pasara porque acabó auto invitándose a merendar y como si de una sesión de peluquería se tratara, acabamos enterándonos de todo lo que se cuece en nuestro portal. El tío bueno del quinto debe ser todo un conquistador, cada día se lleva a una nueva a su piso, hasta la del cuarto ha caído en sus redes. Los del tercero parece que ser van a separar, demasiados años juntos y que él no le pueda dar hijos y unos cuernos con su secretaria, ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Por supuesto la pero parte se la ha llevado nuestra “amiga” de arriba. Viven en alquiler, según Mari Tere no pagan y su casero se está hartando de ellos, a parte le han destrozado el piso. Corre el rumor que les van a echar.
Se estaba haciendo tarde y en la televisión debían echar no se qué programa sobre la vida de la Pantoja, así que nuestra querida viejecita se fue corriendo a su casa. Eso si, no sin antes decirnos que un día nos invitaba a comer a su casa para seguir la conversación.
En realidad Mari Tere en una buenaza pero peca de ser un tanto cotilla, esperemos que de nosotros no diga las maravillas que dice sobre el resto.

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