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Crónicas Independientes
¿Cómo se sobrevive fuera de casa? Cuatro chicas perdidas en Bilbao.

09/11/2007 GMT 1

A tomar por cleta la biciculo

cronicasindependientes @ 19:01

Piso 1, Romo.

Los jueves es cita obligada salir de fiesta. Típica cena de clase, cena líquida, pero cena al fin y al cabo. Este jueves no me apetecía mucho, la verdad, me daba muuuuuuuuucha pereza, pero después de haber dicho que iba a ir no iba a fallar a mis nenes...asi que...

Procedo a la narración de los altercados típicos (o no tan típicos) de la noche:

Empezó todo bien, privando en el Guggenheim, buen rollito, bla bla bla...Pero la cosa se empezó a dividir: grupo 1: mogollón de gente haciendo el chorra, detallo: gente que juega, salta, se reboza en el suelo, e incluso las tres cosas juntas...¿eh, Ana?; grupo 2: Patri y su inseparable Janire hablando de temas super cruciales en sus super vidas (supongo) a 2 metros del resto de la gente; grupo 3: María, Aroa y yo, que a ratos nos reíamos del grupo 1, pero que básicamente hablábamos e intentabamos llegar al nivel etílico alcanzado por el resto.

Para variar, cuesta un montón mover a la peña del sitio. Pa' cuando se levantan(después de más de media hora, lo juro) no nos ponemos de acuerdo sobre a qué bares ir, resultado: a las 3 de la mañana llegamos a Urquijo que ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Sólo quedan dos bares abiertos!. Total: nos dirijimos al primero, el 'Flash' creo que se llamaba:
-Carné- pide, o mejor, exige, el segurata más simpático del mundo, ni hola ni ostias.
-Vale- respondemos nosotras toda felices.
Se acerca Miguel por detrás
-No, tú tienes que pagar 5 euros- dice el showman del segurata.
Miguel se enfada y dice que se va a casa, que no nos va a joder la noche porque él no quiera entrar, que patatín que patatán. A nosotras nos da igual no entrar. Vamos a otro bar y punto. No pasa nada. Así que después de convencer a Miguel, (que se había cogido un berrinche de campeonato de lanzamiento de chupete) nos dirigimos al siguiente bar.

Fallo 1: haber convencido a Miguel de que se quedara de fiesta enfrente del susodicho bar.
Fallo 2: llevar a Miguel agarrado entre dos chicas.

Nos acercamos Ana, Miguel, y yo:
-Ese no entra, que está muy pálido- dice el nuevo segurata.
-Pero si voy yo más cocida que él ¿qué me estás contando?- le contesta Ana, toda tranquilita.
Miguel se larga, echa a correr y vuelve a la cantinela de que se pira pa' casa, que no es justo, que tal...¿la verdad? Tenía toda la razón del mundo.
Justo cuando se da la vuelta Miguel pa' irse le digo, "tío ¿sabes qué? Que le den por culo, vámonos a otro lado". Y ahí es cuando salta el supersegurata supercachondo por lo bajini, "sí, sí eso, a tomar por cleta la biciculo", me giro, le miro directamente a los ojos, (como los protas de las pelis americanas cuando se enfrentan a su peor enemigo, ¿os hacéis una idea, no?) y le escupo (no, literalmente no, que soy muy mal hablada, pero tampoco soy tan animal) "sí, a tomar por cleta la biciculo, pero tú te quedas sin nuestra pasta, cabrón". Me doy la vuelta y sigo andando mientras en mi cabeza escucho himnos de victoria...

¡¡Dios!! ¡Qué agusto me quedé! Si es que toda la vida matando tontos y todavía quedan...

Después de esos pequeños incidintes la noche transcurrió de manera medianamente normal: tipos calvos regalando chupachupses, deserciones, desapariciones (a propósito, y con compañía del sexo contrario, que conste en acta) en pasillos de "teatros", alguna que otra vomitona, bocadillos que, a juzgar por su precio, en vez de harina llevaban oro, y una vuelta a casa que, por lo que a mi respecta, no quiero repetir nunca jamás ¡por favor! Vosotros ya me entendéis chicos...¿verdad?

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