Siempre la misma historia
Piso 2
Hoy me siento gilipollas.
Me encanta volver los fines de semana a mi Donosti natal pero siempre me voy rayada por una cosa o por otra. Esta vez ha sido un idiota y mi móvil. ¿Porque es tan indispensable en nuestras vidas ese puñetero aparato? Cogería todos los móviles del mundo y los quemaría. Menuda mierda. Encima el móvil encendido, lo cual me hace tener esperanza... pero según pasan las horas la voy perdiendo. Soy un desastre, un auténtico desastre. ¡Claro! Ayer de borrachera se me debió de caer o en la calle o en el taxi, según he deducido por lo que me ha dicho Julia.
Ya es el vigésimo quinto móvil que pierdo.
Esa es un de las cosas que me raya, la otra, un idiota.
Soy tonta, me agobio si me hacen caso y me enfado si no lo hacen. Sé que no quiero nada, lo sé porque llevo días convencida de ello, pero ayer... me siento ridicula aunque sé que no debería, ni siquiera hablé con él, pero si alguien me hubiera leído la mente...
El móvil se ha apagado. Ya no hay esperanza.
Siguiendo con el idiota, ¡Que le den! ¡Paso de los tios!, no sirven para nada. Cómo somos... a ellos ni se les pasarán por la cabeza estas cosas, pero nosotras no, nosotras encima de tener que soportarles, luego nos comemos la olla pensando en chorradas que no nos llevan a ninguna parte. Hoy estoy negativa.
Y encima ahora tengo que soportar una hora de viaje y las "gracias sin gracia" de Gorka.
Yo creo que los móviles y yo no nos llevamos bien, no hay ninguna conexion, como con los tios. Así que hoy he decidido que paso de los dos.
La nueva María: sin tecnología y sin idiotas, para siempre.

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