Libres
Piso 2
El jueves salí de farra.
El plan no es que fuera del todo motivante pero ya es tal la costumbre de que los jueves HAY que salir, que aunque no haya nada en especial por lo que debería salir (celebración,plan alternativo...) salgo.
Lara y Crispeto se fueron a Donosti, una a ver a su Supernovio y la otra a examinarse del carnet de conducir (yo algún dia de estos tambien debería plantearme el sacármelo). Vamos, que estabamos solo Aldara y yo, y claro, sin salir no se puede, asi que convencimos entre las dos a la gente (Jonpo, Truji e Iztu) para que vinieran a nuestro piso a beber. Al final también se juntaron Nuri y sus "locas amigas".
La cosa iba bien, juego de papelitos, el famoso "yo nunca he...", con la tonteria poco a poco nos poniamos "contentos".
Las 2.00 a.m. y seguiamos en el piso, ése es el problema de litrar en casa, que te absorbe, tanto tanto que como si no sales y te quedas privando toda la noche. Pero no, Truji había termiando su ron y necesitaba beber más, así que yo como buena amiga que soy le dije que me iba con él. Iztu tambien se animó.
Nos montamos en el ascensor...se ponen a saltar (Truji e Iztu) yo me río y les sigo el rollo (aunque tengo que decir que yo no saltaba pero no les dije que dejaran de hacerlo) y de repente...chan chan chan... un polvillo blanco se cae en mi beroki (abrigo, pero toda la vida le he llamau beroki asi que así seguirá siendo) y SE PARA, si vivo en un tercer piso, para el segundo se había parado así que podeís imaginaros la emoción que teníamos dentro para pararlo tan pronto.
Yo no es que sea claustrofóbica, pero la idea de quedarme en un ascensor más bien pequeño con estos dos toda la noche no me atraía en absoluto. Truji como siempre lo primero que hizo (cómo no) recurrir a la fuerza, antes claro consultándomelo a mí que para eso es mi casa, pero no hubo suerte, Iztu decía saber de ascensores así que se puso a buscar ALGO con lo que poder abrir la maldita puerta. Tras un breve pero eterno periodo de tiempo, lo consiguió. Nada más abrirse la puerta los tres salimos corriendo, a parte de por los vecinos (que no se pueden enterar de que fui yo) porque no queríamos pasar ni un segundo más en esa casa.
Al final no pasamos más de 15 minutos en el claustrofóbico ascensor pero la verdad es que se me hizo enterno.
Pero se puede decir que fue un cuento con final feliz.

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