Primeras impresiones
Piso 2
Aburrido fin de semana en que lo único que he hecho ha sido estar tirada en la cama y PENSAR: esa cosa tan necesaria y que tan poco me gusta. A veces porque pienso mucho las cosas, otras porque pienso muy poco; no tengo un termino medio.
Este fin de semana tan entretenido he hecho más bien lo primero: mucho pensar.
Podría ponerme a numerar todos los temas o cosas insustanciales en las que he pensado; pero a parte de que son demasiadas cosas, el hecho de saber que puede que este post lo tenga que leer la gente de clase me cohíbe bastante.
El hecho es que se va terminando el año y tengo esa horrible costumbre de ponerme a recordar todas las cosas que me han pasado, planteándome nuevos objetivos y hazañas para el año que viene.
Con tanto recordatorio me he remontado a segundo de bachiller, ése año horrible y agobiante en que lo único que quería era salir corriendo de esa pequeña ciudad que es Donosti. Recuerdo cómo me sentía, tan agobiada por no saber que quería estudiar, qué haría con mi futuro, odiaba a mis profesores, a mis padres, me agobiaba la misma gente, los mismos sitios, todo era siempre lo mismo… necesitaba salir corriendo de allí.
Me fui un mes a Canadá, lo que me vino muy bien para prepararme para lo que me avecinaba.
Y entonces llegué a Bilbao, a Unamuno. Aunque no me guste reconocerlo, en Donosti sí que somos ñoñostiarras. Toda la gente que vive allí es muy parecida: sí, hay borrokas; también, chumbetas; pijos, por supuesto; pero a pesar de tener un físico distinto todos somos más o menos parecidos.
Siempre creí que no congeniaría con gente que no se pareciese a mí. En mi cuadrilla, por ejemplo, no todas nos parecemos, pero más o menos somos todas del mismo estilo.
Pero cuando llegué me di cuenta de que no era así. Conocí a gente que no tenía absolutamente nada que ver conmigo, que tenía otra forma de pensar, otro estilo de ver y vivir la vida. Pero que, aunque a lo mejor no compartía las mismas inquietudes y esperanzas, podíamos llegar a tener una amistad más fuerte de la que he tenido con muchas de mi cuadrilla en tantos años.
Desde uno que quiere dedicarse al circo, otro que te hace confesiones “inconfesables”, una que no tiene concepto de verano e invierno, una heavy a la que le va el metal, otra que asombrosamente se parece muchísimo físicamente a ti, un obsesionado con el concepto “arte”… un sinfín de gente diferente que, aunque en un principio no tienen absolutamente nada que ver contigo, una vez conociéndoles te das cuenta de que puedes tener más en común con ellos que con las que llevas toda la vida.
(Reflexiones de un fin de semana largo, parte 1)

Meneame
del.icio.us