Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Crónicas Independientes
¿Cómo se sobrevive fuera de casa? Cuatro chicas perdidas en Bilbao.

05/01/2008 GMT 1

Precaución, amigo conductor

cronicasindependientes @ 14:17

Piso 1, Romo
Creo haber comentado anteriormente que ya cuento con el carné de conducir, ¿verdad? Pues aunque sacarlo no me haya costado mucho tiempo (bueno, en años sí; pero en tiempo de esfuerzo no tanto), la "L" y el papelito que me acredita han tardado cerca de tres semanas en llegar. No sé si es que mi percepción de las distancias es distinta o a Bilbao y a Donosti, en vez del fútbol, los separa el Atlántico.
El caso es que, harta de esperar, cogí el coche de mi madre. Llamé a una amiga que hace mucho que no veo, porque estudia en Barcelona, y la llevé a dar una vuelta. Primero fuimos a subir Ulia (un monte que está al lado de mi barrio), para ir cogiéndole el punto al coche. Una vez hecha la subidita, me dispuse a llevar a Elena a un garito en Oiarzun (en el monte, también). Vale, he de reconocer que no le tenía cogido el punto al embrague, y que me solía salir revolucionado. Tanto que, en una ocasión, me salío embalado y un fuerte olor a rueda quemada se hizo con el coche. A partir de ese momento el freno comenzó a fallar. Cada vez tenía que pisar más al fondo para que comenzara a hacer su función. Hasta que finalmente, llegó al punto de no hacer efecto alguno. En mitad de Rentería, con la calle repleta de gente, un montón de tráfico, semáforos, cedas... ¡y yo sin frenos! Traté de mantener la calma, reduje a primera y situé mi mano derecha sobre el freno de mano. En una rotonda apunto estuve de comerle el culo al vehículo de adelante, asique me valí de la acera para que el mismo espalón me parara. Mi amiga cada vez estaba asustándose más y yo lo único que quería era encontrar un sitio donde poder estacionar el coche sin molestar a nadie y sin tener que hacer ningún tipo de maniobra.
Al final lo aparcamos en la entrada a un parque. Según salimos del vehículo tres musulmanes, que estaban tomando cerveza sentados en un banco, se giraron. El fuerte olor a goma quemada había llamado su atención. Yo, apuradísima, llamé a mi madre que dijo que en seguida venía. Pero los musulmanes, viendo lo asustadas que estabamos (además de invitarnos a beber cerveza con ellos) se levantaron, miraron el coche y nos tranquilizaron diciéndonos que bastaba con esperar un poco a que las ruedas se enfriaran. Y efectivamente: el freno volvió a funcionar.
Bueno, el susto a valido para que no me dejen coger el coche hasta hacer los papeles del seguro, para no haber vuelto a ver a mi amiga (me habrá cogido miedo) y para limar antiguas asperezas en favor de aquellos moros, que tan malos ratos me han hecho pasar en otras ocasiones.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis