IKEA: Redecora tu vida
Piso 1, Romo
El otro día estuve echando "unos tragos" con mi encargada y compañera de trabajo, Jone, y sus amigas. Hablando de lo divino y lo humano, acabamos, cómo no, dado el territorio "conflictivo" (políticamente hablando, claro) en que residimos, discutiendo sobre política. Primero quiero hacer una breve descripción de mi "jefa": tiene 36 años, es soltera, bajita, pelirroja (teñida), y suele vestir con vaqueros anchotes y forros polares, normalmente rojos, vamos, lo que comúnmente se denomina como ir de "sport". Nacionalista (vasca, se deduce ¿no?), y por consiguiente, vascoparlante (qué fea es esta palabra). Después de la breve descripción, toca decir lo que yo pensaba que ella era: nacionalista radical, "hachebera", y una puta pro-etarra más de mierda, hablando en plata, ¡qué coño! que en este espacio las reglas las pongo yo.
Bueno, pues en esta breve pero intensa discusión, me di cuenta de lo estrecha de miras que soy. Yo, que siempre he presumido de lo abierta que soy, de mi continua defensa de la libertad ideológica, religiosa, sexual y sobre todo de expresión...yo, de la que algunos (no voy a decir nombres) dicen que confundo la libertad con el libertinaje de tan burra que soy...
Encerrada en mi auto-obligación de devolver la voz al pueblo: al obrero, a la dependienta, a los peluqueros, a la asistenta... al trabajador, en definitiva, por medio de la palabra; se me olvidó que hay más puntos de vista que el mío, y de los que piensan como yo. Se me olvidó que las camareras (debido quizá a los ratos libres en la barra) también leen, también se informan, y no sólo desde un periódico, sino desde varios. Se me olvidó abrir los ojos a la realidad cercana que me rodea, tan obcecada estaba en abrir mi mente a entender conflictos en países lejanos. Se me olvidó que ellos, los que no piensan como yo, también tienen ideales que alcanzar, y verdades que contar. Se me olvidó que son personas, que también buscan su felicidad, su bienestar en esta sociedad, en este tiempo y en este espacio, en este lugar: en su país.
Me di cuenta que era tan cerrada o más que los que yo llamo putos Peperos. Que había cerrado todos los sentidos a esta realidad que tan cerca tengo, obviando toda la información que puedo sacar de esas personas que trabajan codo con codo conmigo.
Me di cuenta, al fin ya al cabo, de que veo la realidad de modo unilateral, obviando los demás puntos de vista. Mal comienzo para una futura periodista.
Me parece increíble que todo esto lo haya visto después de una simple conversación en un bar de mala muerte, con rock duro a todo trapo sonando de fondo y una caña en la mano. La verdad es que no sé en qué coño estaba pensando para haber estado tan ciega... Tengo una cosa muy clara, y es que si realmente quiero dedicarme a esto, tengo que cambiar de prisma. Y no sólo una, sino cuantas veces haga falta, para entender ( y posteriormente transmitir al resto) la compleja realidad que me rodea.
PD: Huelga decir que la impresión que tenía de mi jefa ha cambiado, y la suya sobre mi persona, espero...

Meneame
del.icio.us